El Delta del Ebro es uno de los espacios naturales más especiales de Cataluña y uno de esos lugares a los que nosotros no nos cansamos de volver. Sus paisajes cambian completamente según la época del año, hay playas infinitas de aguas tranquilas, un montón de actividades al aire libre y muchas opciones para disfrutar de la naturaleza en familia.
Nosotros lo hemos visitado en varias ocasiones con niños y, a medida que hemos vuelto, hemos ido descubriendo nuevas maneras de disfrutarlo: desde recorrer los arrozales en bicicleta hasta navegar por el río, visitar MónNatura o pasar el día en algunas de sus playas.
En esta guía os explicamos, a partir de nuestra experiencia, qué hacer en el Delta del Ebro con niños, qué actividades nos han gustado más, qué playas recomendamos y algunos consejos prácticos sobre cuándo ir, dónde alojaros y dónde comer.
¿Cuál es la mejor época para visitar el Delta del Ebro con niños?
Una de las particularidades del Delta del Ebro es que el paisaje cambia mucho según la época del año. Así pues, más que buscar una única época perfecta para visitarlo, vale la pena tener en cuenta qué os gustaría encontrar y qué tipo de actividades queréis hacer.
Un factor que os acompañará prácticamente en cualquier estación es el viento, que suele soplar, con mayor o menor intensidad, durante buena parte del año.
En invierno, el Delta está mucho más tranquilo y las temperaturas no suelen ser excesivamente bajas, pero es también la época en la que los vientos pueden ser más fuertes. Los campos de arroz están secos y reposando después de la temporada y muchas aves han migrado hacia climas más cálidos, de manera que, paisajísticamente, es seguramente el momento menos espectacular del año.
La primavera es una de nuestras épocas preferidas. Muchas aves regresan al Delta y los campos de arroz empiezan a inundarse para preparar la plantación, que suele hacerse hacia principios de junio. Es un momento precioso para ver los campos llenos de agua y los reflejos que se forman en ellos y, además, las temperaturas suelen ser muy agradables para hacer actividades al aire libre con niños.
En verano, el paisaje vuelve a cambiar completamente. Los arrozales se convierten en grandes extensiones verdes, es una de las épocas con mayor actividad de aves y las playas son un gran reclamo. Ahora bien, el sol pega muy fuerte y, si viajáis con niños, es importante organizar las actividades al aire libre evitando las horas centrales del día. Por suerte, el viento suele suavizar un poco las temperaturas al atardecer. Hacia septiembre, justo antes de la siega, también es fácil ver el arroz ya a punto para cosechar.
Finalmente, en otoño los campos se van secando después de la siega, las aves empiezan la migración y es habitual encontrar temperaturas más suaves y menos visitantes, aunque también es una época más húmeda.
Así pues, si tuviéramos que elegir, la primavera y las últimas semanas del verano son los momentos que más nos gustan para visitar el Delta del Ebro con niños. Aun así, una de las cosas que más nos gusta de esta zona es precisamente que cada época ofrece un paisaje diferente, así que volver en distintos momentos del año siempre tiene algún aliciente.
Qué hacer en el Delta del Ebro con niños: actividades que recomendamos
Una de las cosas que más nos gusta del Delta del Ebro es la gran variedad de actividades que se pueden hacer. Muchas no están pensadas específicamente para niños, sino que son experiencias fantásticas para disfrutar a cualquier edad y que nosotros hemos ido descubriendo en familia durante las diferentes escapadas que hemos hecho a la zona.
Navegar por el río, recorrer los arrozales en bicicleta, descubrir la fauna y las tradiciones del Delta o llegar hasta algunos de sus paisajes más emblemáticos son solo algunas de las opciones. Estas son las actividades que nosotros más recomendamos para descubrir el Delta del Ebro con niños.
Hacer una ruta en kayak por el río Ebro
Una de las últimas actividades que hemos descubierto en el Delta ha sido navegar por el río Ebro en kayak y fue una experiencia que nos gustó muchísimo.
Hicimos la actividad con Riu a l’Ebre, una empresa de Sant Jaume d’Enveja que ofrece diferentes opciones para descubrir el río en kayak, tanto con rutas guiadas como por libre.
En nuestro caso pudimos hacer una ruta por libre. Antes de empezar nos explicaron todo lo que teníamos que saber y después salimos por nuestra cuenta para dar la vuelta a la isla de Gràcia. Entre las explicaciones iniciales y la navegación dedicamos aproximadamente un par de horas, aunque nos lo tomamos con mucha calma, parando cuando nos apetecía y disfrutando del paisaje.
Íbamos con tres niñas de 9 años y una niña de solo 2 años y, precisamente, antes de empezar lo que más respeto nos daba era ver cómo reaccionaría la pequeña. Pero la experiencia fue mucho mejor de lo que imaginábamos: estuvo tranquilísima durante toda la actividad y, de hecho, acabó durmiéndose mientras navegábamos.
Evidentemente, nuestra experiencia no significa que cualquier ruta en kayak sea adecuada para cualquier edad. Si vais con niños muy pequeños, os recomendamos explicarlo antes a la empresa para que puedan indicaros qué opción es la más adecuada.
A nosotros nos pareció una manera muy tranquila y diferente de descubrir el Delta desde el agua y seguro que repetiremos.
Visitar MónNatura Delta de l’Ebre
MónNatura Delta de l’Ebre es una de las visitas que más recomendamos para conocer mejor este espacio natural, su fauna y algunas de las actividades tradicionales que se han desarrollado a lo largo de los años.
Nosotros fuimos por primera vez cuando nuestra hija tenía solo 3 años y, aunque muchas de las propuestas se pueden aprovechar todavía más a partir de los 5 o 6 años, ella se lo pasó genial. Pudo observar aves, probar algunas actividades tradicionales, hacer una pequeña barquita y navegar por los canales.
MónNatura se puede visitar por libre, pero, si vais con niños, nosotros recomendamos especialmente participar en alguna de las visitas o actividades guiadas. De este modo los pequeños se implican mucho más en todo lo que están descubriendo y la visita acaba siendo mucho más vivencial. Como las propuestas pueden variar según la época del año, es mejor comprobar la programación antes de ir.
Ver flamencos en el Delta del Ebro
Una de las experiencias más sencillas y, al mismo tiempo, más especiales para hacer en el Delta del Ebro con niños es ir a buscar flamencos. Aunque se pueden ver en diferentes puntos del parque natural, a nosotros una de las zonas que más nos gusta para observarlos es la laguna de la Tancada, donde suelen ser bastante fáciles de localizar.
Cuando tienes suerte, pueden llegar a estar relativamente cerca de los miradores y es una pasada ver la reacción de los niños cuando descubren todo un grupo de flamencos alimentándose o caminando por el agua. Nosotros los hemos encontrado especialmente fáciles de ver en primavera y en otoño, aunque, como pasa siempre con los animales en libertad, nunca hay garantías de encontrarlos exactamente donde esperas.
Si tenéis, os recomendamos llevar unos prismáticos.
Recorrer el Delta del Ebro en bicicleta
El Delta del Ebro es también un lugar fantástico para recorrer en bicicleta. El terreno es prácticamente llano, hay numerosos caminos e itinerarios posibles y es muy fácil adaptar la distancia al tiempo disponible y a las ganas de pedalear de cada uno.
Nosotros ya habíamos hecho alguna ruta en bicicleta en escapadas anteriores, pero durante una de nuestras últimas visitas las alquilamos en Riu a l’Ebre, que tiene su sede justo al lado del puente de Lo Passador, en Sant Jaume d’Enveja. Disponen de bicicletas de diferentes tamaños, de modo que es fácil encontrar opciones también para los niños.
Desde allí empezamos a pedalear siguiendo uno de los caminos que discurren paralelos al río en dirección hacia la zona de la isla de Buda. Nosotros acabamos haciendo unos 20 km entre ida y vuelta, pero la distancia es totalmente adaptable. Hay muchas posibilidades de recorrido y siempre podéis dar la vuelta antes o continuar un poco más en función de cómo vaya la ruta.
El camino es muy llano y hay tramos especialmente agradables en los que se pedalea entre árboles y junto al río. En otras zonas, en cambio, el recorrido pasa junto a los arrozales y prácticamente no hay sombra.
Así pues, sobre todo si vais durante los meses más calurosos, tened muy en cuenta la hora. La dificultad no suele ser el desnivel, sino el sol y el calor de los tramos más expuestos, así que es mejor evitar las horas centrales del día.
Una de las cosas que más nos gusta de descubrir el Delta en bicicleta es precisamente poder ir a vuestro ritmo y parar siempre que queráis para contemplar los arrozales, observar las aves o, simplemente, disfrutar del paisaje.
Hacer un crucero por la desembocadura del Ebro
Otra de las actividades más populares del Delta y que nosotros también hemos hecho en familia es un crucero por el tramo final del río hasta la desembocadura.
Es una propuesta muy tranquila y fácil de hacer con niños de cualquier edad, ya que permite contemplar el paisaje desde el río sin necesidad de hacer ningún esfuerzo físico. Durante el recorrido se va descubriendo el entorno de la desembocadura y la singularidad de este punto donde el Ebro acaba llegando al Mediterráneo.
No es una actividad tan activa como ir en bicicleta o remar en kayak, pero justamente por eso es muy fácil combinarla con otros planes. Puede ser una muy buena opción después de una mañana de playa, de una caminata o de una ruta en bicicleta.
Nosotros consideramos que es una de esas actividades clásicas que vale la pena hacer al menos una vez si visitáis el Delta del Ebro.
Pasear hasta el mirador del Zigurat
Si buscáis una propuesta más corta y sencilla, podéis acercaros hasta el mirador del Zigurat, uno de los puntos desde donde se puede contemplar una buena panorámica de la zona de la desembocadura y de la isla de Sant Antoni.
Es una visita fácil de incluir en cualquier ruta por el Delta y no necesita mucha planificación. El camino es agradable para hacer a pie o en bicicleta y, una vez en el mirador, las vistas permiten entender mucho mejor las dimensiones y la singularidad de este paisaje.
Ir hasta el Faro del Fangar con niños
El Faro del Fangar es una de las imágenes más icónicas del Delta del Ebro y llegar hasta él caminando por la playa es una excursión preciosa.
Ahora bien, si vais con niños debéis tener presente que la ruta es fácil pero no es corta. Son varios kilómetros caminando sobre la arena y, aunque no hay desnivel, el recorrido puede hacerse pesado para los más pequeños.
Además, durante buena parte del camino no hay sombra ni servicios, así que es imprescindible llevar agua, protección solar y evitar las horas de más calor. Nosotros la recomendamos especialmente cuando los niños ya están acostumbrados a caminar distancias un poco largas.

Visitar el Ecomuseo de Deltebre
Si pasáis por Deltebre y tenéis un rato libre, también podéis acercaros al Ecomuseo del Parque Natural del Delta del Ebro. Nosotros fuimos en una de nuestras últimas escapadas y, aunque no diríamos que sea una visita imprescindible, está bien para pasar un rato y para que los niños conozcan un poco mejor cómo funciona este entorno tan particular.
A lo largo del recorrido se muestran diferentes ambientes del Delta y algunos de los usos tradicionales que se han hecho de este territorio. También hay un pequeño acuario donde se pueden ver algunas de las especies de peces que viven en las aguas deltaicas.
Si tenéis que elegir entre el Ecomuseo y MónNatura, nosotros priorizaríamos MónNatura, pero el Ecomuseo es una visita complementaria fácil de encajar si estáis por Deltebre y os sobra un rato.
Otras actividades para hacer en el Delta del Ebro con niños
Estas son algunas de las actividades que nosotros hemos probado y que más nos han gustado, pero las posibilidades en el Delta son muchas más.
También podéis descubrir la bahía del Fangar en una visita guiada, dar un paseo a caballo o buscar alguna actividad específica relacionada con la observación de aves.
Nuestro consejo es que no intentéis hacerlo todo en una sola escapada. Nosotros volvemos al Delta a menudo y, aun así, en cada visita acabamos descubriendo algún rincón o alguna experiencia nueva.
Las mejores playas del Delta del Ebro para ir con niños
Otra de las grandes razones por las que nos gusta tanto volver al Delta del Ebro en familia son sus playas larguísimas y poco urbanizadas. Muchas tienen aguas poco profundas y son ideales para pasar un rato con niños, aunque hay que tener en cuenta que en algunas hay muy pocos servicios y prácticamente nada de sombra.
A lo largo de nuestras escapadas hemos ido probando unas cuantas y estas son las que nosotros más recomendamos.
Playa de Riumar
La playa de Riumar es una de las que más hemos frecuentado y una de nuestras preferidas cuando vamos al Delta con niños.
Es una playa muy extensa, con arena fina y aguas que suelen ser poco profundas durante muchos metros, lo que nos da mucha tranquilidad cuando vamos con niños. También dispone de pasarelas de madera para atravesar la zona de dunas y llegar hasta la arena.
Otra de las cosas que nos gusta es que, aunque es una de las playas más conocidas del Delta, es tan grande que habitualmente es fácil encontrar espacio. Nosotros la conocemos muy bien porque hace años que nos alojamos en Riumar cada verano y es una de las playas a las que acabamos volviendo una y otra vez.
Playa de los Eucaliptus
La playa de los Eucaliptus es otra muy buena opción si buscáis espacio y tranquilidad. Es enorme, muy abierta y tiene ese paisaje tan característico del Delta en el que parece que la playa no vaya a terminar nunca. Precisamente por sus dimensiones es fácil encontrar zonas muy poco concurridas, incluso en temporada alta.
Con niños nos gusta especialmente por esa sensación de espacio y porque permite pasar una jornada de playa sin la sensación de estar rodeado de gente.
Como en muchas otras playas del parque natural, sin embargo, conviene ir preparado: no esperéis una playa urbana llena de servicios. Agua, protección solar y todo lo que podáis necesitar durante unas horas es mejor llevarlo de casa.
Playa del Trabucador
La playa del Trabucador es probablemente una de las más singulares del Delta del Ebro. Se trata de una lengua de arena muy estrecha con el mar Mediterráneo a un lado y la bahía de los Alfacs al otro. Esta particularidad hace que en muy poca distancia podáis encontrar dos paisajes y dos tipos de agua completamente diferentes.
Si vais con niños, a nosotros nos gusta especialmente el lado de la bahía, donde el agua suele estar muy tranquila y poco profunda. En algunos puntos podéis caminar muchos metros hacia dentro sin que el agua llegue demasiado arriba, algo que a los niños les suele encantar.
También es un lugar espectacular para disfrutar del paisaje y de la sensación de inmensidad que caracteriza el Delta.
Como se trata de un espacio natural especialmente sensible y las condiciones de acceso pueden variar, os recomendamos comprobar la normativa actualizada antes de ir, especialmente durante los meses de mayor afluencia.
Playa de la Marquesa
Al norte del Delta encontramos la playa de la Marquesa, otra playa extensa y muy poco urbanizada que nos gusta especialmente por el paisaje que la rodea. Es una zona muy abierta, rodeada de dunas y con un aspecto mucho más salvaje que otras playas más cercanas a núcleos habitados.
Con niños es una buena opción si buscáis simplemente playa y espacio para jugar, pero, como ocurre en otros puntos del Delta, hay que tener presente que hay pocos servicios y muy poca sombra.
Si vais en pleno verano, nosotros evitaríamos las horas centrales del día.
Desde esta zona también empieza la ruta a pie hasta el Faro del Fangar, pero si queréis llegar hasta allí con niños os recomendamos valorarlo como una excursión independiente, ya que la distancia por la arena es considerable.
Dónde alojarse en el Delta del Ebro con niños
En el Delta del Ebro hay mucha oferta de apartamentos, hoteles y casas rurales, así que el alojamiento ideal dependerá mucho del tipo de escapada que queráis hacer. Nosotros hemos probado diferentes opciones a lo largo de los años, pero hay una a la que volvemos una y otra vez.
Apartamentos Las Dunas, nuestra opción preferida en Riumar
Si nos preguntáis dónde alojarse en el Delta del Ebro con niños, nuestra primera recomendación son los apartamentos Las Dunas, en Riumar. Y no es una recomendación puntual: hace siete años que volvemos cada año, así que los conocemos muy bien y, si seguimos repitiendo, es porque nos sentimos muy cómodos allí.
Una de las cosas que más valoramos cuando viajamos con niños es tener espacio y cierta autonomía. Los apartamentos disponen de cocina equipada, sala de estar y terraza, y se pueden reservar opciones de dos o tres habitaciones. Esto nos resulta especialmente práctico para estancias de varios días, porque podemos organizar las comidas a nuestro ritmo y no depender siempre de restaurantes.
Otro de los grandes atractivos es la piscina, que en verano es casi imprescindible después de un día de ruta o de playa. Además, el complejo está en Riumar, muy cerca de la playa, de manera que es muy fácil combinar días de visitas por el Delta con ratos más tranquilos.
Para nosotros, sin embargo, el principal argumento es muy sencillo: hemos vuelto año tras año y seguimos estando a gusto. Cuando viajamos en familia, saber que llegaremos a un alojamiento que conocemos, que funciona bien con niños y donde tenemos todo lo que necesitamos nos facilita mucho la escapada.
Otros hoteles donde alojarse en el Delta del Ebro
Si preferís alojaros en un hotel en lugar de un apartamento, hay algunas opciones interesantes dentro del Delta.
- Delta Hotel, en Deltebre, está rodeado de arrozales y es una opción a valorar si busca un hotel en pleno entorno del Delta.
- Hotel L’Algadir del Delta, en Poblenou del Delta, es otra alternativa especialmente interesante si desea combinar la estancia con gastronomía y una ubicación muy buena para recorrer la zona sur del parque natural.
Casa DeltaNatura, una buena opción si viajáis en grupo
En una de nuestras últimas escapadas éramos varias familias con niños y optamos por alojarnos en Casa DeltaNatura, en una zona muy tranquila rodeada de arrozales y muy cerca del río Ebro.
Es una opción que nos parece especialmente interesante si viajáis dos o más familias juntas o un grupo de amigos, porque la casa es muy grande y permite compartir la estancia sin tener que estar todos amontonados. Tiene capacidad para hasta 12 personas, seis habitaciones, diferentes espacios comunes, cocina y piscina.
Precisamente durante esta estancia pudimos organizar la ruta en kayak de la que os hemos hablado antes: teníamos un embarcadero muy cerca de la casa y nos llevaron los kayaks hasta allí para empezar la vuelta a la isla de Gràcia.
Por lo tanto, si sois una familia sola os recomendamos un apartamento como Las Dunas, pero si organizáis una escapada con varias familias o un grupo de amigos, Casa DeltaNatura es una alternativa que vale mucho la pena tener en cuenta.
Dónde comer en el Delta del Ebro con niños
Una escapada al Delta del Ebro también es una muy buena oportunidad para disfrutar de su gastronomía, con el arroz como uno de los grandes protagonistas.
En Poblenou del Delta hemos comido en varias ocasiones en Lo Pati d’Agustí y Casa Amadeo, dos buenas opciones para probar arroces y cocina tradicional de la zona.
Otro de nuestros habituales es el Restaurant l’Estany Casa de Fusta, junto a la laguna de l’Encanyissada. Nos gusta especialmente cuando vamos con niños porque, más allá del restaurante, el entorno permite alargar la parada y disfrutar un rato del espacio exterior.
Y si os alojáis en un apartamento o una casa rural y un día no os apetece ni cocinar ni ir de restaurante, en La Nostra Cuineta, en Deltebre, preparan comida casera para llevar. Es una opción muy práctica para encargar la comida o la cena y comer tranquilamente en el alojamiento.
Mapa de lugares y actividades en el Delta del Ebro con niños
El Delta del Ebro es muy extenso y, aunque muchos puntos parecen cercanos sobre el mapa, los desplazamientos pueden acabar ocupando más tiempo de lo que parece. Por eso hemos reunido en este mapa las actividades, playas, alojamientos y lugares donde comer que hemos ido recomendando a lo largo del artículo, para que os resulte más fácil situarlos y organizar cada día de la escapada.
Consejos para visitar el Delta del Ebro con niños
Después de todas las escapadas que hemos hecho al Delta, hay algunas cosas que hemos aprendido y que vale la pena tener en cuenta, especialmente si vais con niños.
- El sol y el calor pueden condicionar mucho el día. Hay muchas zonas completamente expuestas y sin sombra, así que en verano intentamos reservar las rutas en bicicleta, caminatas u otras actividades al aire libre para primera hora de la mañana o hacia el final de la tarde. Agua, gorra y protección solar son imprescindibles.
- El viento forma parte del Delta. A veces se agradece porque refresca, pero otros días puede llegar a condicionar una ruta en bicicleta, una jornada de playa o una actividad en el agua. Vale la pena tener un poco de flexibilidad con los planes.
- Los mosquitos no deberían condicionar vuestra visita. Es una de las cosas que más preocupación suele generar cuando se habla del Delta del Ebro, pero, según nuestra experiencia, durante buena parte del día apenas son un problema. Suelen estar más activos a primera hora de la mañana y, sobre todo, al atardecer. Si en esas franjas lleváis repelente, no deberían ser ningún impedimento para disfrutar de la escapada.
- Llevad prismáticos si tenéis. Ver flamencos y otras aves es una de las cosas que más gustan a los niños y con unos prismáticos la experiencia es todavía más divertida.
Y, sobre todo, no intentéis verlo todo en una sola escapada. Las distancias pueden parecer pequeñas sobre el mapa, pero el Delta es un lugar para recorrer sin prisas, parar en los miradores, pedalear entre arrozales o quedarse un rato más de lo previsto en la playa. Nosotros volvemos a menudo y todavía seguimos descubriendo lugares y actividades nuevas.


















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